Un hombre austríaco murió ahogado en una alcantarilla al intentar recuperar su teléfono móvil (
¿esperaba una llamada importante?), que se le había caído por una rejilla al bajarse del auto.
En vez de dar el teléfono por perdido (
¿tanto valía?), el hombre levantó la rejilla y metió la cabeza por la boca de la alcantarilla para recuperar el aparato (
al estilo "ñandú").
Pero perdió el equilibrio y su cuerpo quedó atrapado en la boca de la alcantarilla; falleció ahogado en el desagüe, de apenas 60 centímetros de profundidad (
sin palabras).
"Cuando encontramos el cadáver, no lo podíamos creer", dijo el oficial de polícia que acudió al lugar de los hechos.
Se ahogó en un vaso de agua...