Un hombre que trabaja como asistente social fue detenido y acusado de espiar a varias mujeres en el supermercado gracias a un dispositivo que había armado él mismo
(¿Mac Gyver?): una cámara de video metida dentro de un bolso deportivo.
Lejos de cargar con la ropa para el gimnasio (
y no, claro), Michael Bird, un trabajador social de 55 años (
ya es grandecito), tenía una cámara de video para poder grabar lo que pasaba debajo de las polleras de las mujeres en los supermercados y en las tiendas de ropa
(¿por seguridad?).
Sin embargo, el hombre insitió en defenderse diciendo que le había dado curiosidad ver cómo funcionaban esas cámaras (
pobre che, no sean mal pensados).
Una mujer curiosa...